¿Quieres ponerle a tu hija un nombre con significado?

El nombre de tu hija es importante, tanto que incluso hay quién dice que puede influir en su carácter aunque evidentemente no hay nada demostrado y es tan solo una creencia más. Pero lo cierto es que todos los padres dedican tiempo y más de una charla para escoger el nombre de sus retoños.

Hay multitud de nombres de niñas y sus significados son a veces muy evidentes: Rosa, Paloma, Dulce o Inmaculada son ejemplos muy claros de nombres propios que no tienen duda alguna de qué es lo que simbolizan.

En algunos casos se trata de derivaciones del latín o del griego, principalmente, y aunque tienen un significado no es tan evidente. Cristina proviene del griego y significa fiel seguidora de Cristo y Virginia es un nombre latino que significa virginal.

Nombres con un significado muy personal

Algunos nombres propios son importantes no por su significado textual, sino por lo que significan para la persona. Por eso es frecuente ponerle a una niña el nombre de su abuela o de su bisabuela. O quizás de otro familiar que fue muy querido y que falta.

Estos significados son muy importantes pero deben de serlo para los padres, que no se deben de dejar presionar ni ceder a chantajes emocionales de padres y abuelas que quieren que su primera nieta lleve su nombre. Esto es especialmente importante si el nombre no os gusta, no olvidéis que lo va a llevar toda la vida y que antes era demasiado frecuente tirar del santoral con lo que eso conlleva.

Recuerda que ya no es ni mucho menos obligatorio que la niña lleve el nombre de su madrina si optas por el bautismo, por lo que tampoco debes dejarte arrastrar por este tipo de peticiones. El hombre es algo muy personal y aunque podéis escuchar todas las sugerencias, debe de ser especial para vosotros y los demás deberían de respetar eso.

Nombres con una historia

Por último, hay nombres que tienen una historia detrás que es bueno conocer, como Vanessa, que fue inventado por el escritor Jonathan Swift para su alumna Esther Vanhomrigh y que surge de combinar el principio de su apellido, Van, con Essa que es un diminutivo de Esther.

Hoy es posible poner cualquier nombre a tu hija siempre y cuando no sea masculino y no resulte ofensivo, por lo que las posibilidades son ilimitadas.

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